viernes, 13 de febrero de 2015

CHAU CABALLO... HOLA CABRA


Estamos finalizando el Año del Caballo de Madera. El año del Caballo de Madera fue un gran desafío para mí. El Equino me invitó a subir a su lomo. Y les aseguro que no fue un trote placentero. Me costó amoldarme a él. Al principio corcoveó encrispado, y casi casi caigo. Les juro que tuve miedo de terminar estrellada contra el piso, aplastada bajo sus potentes patas. Me aferré a sus crines –nunca tuve las riendas- y como buena Mona de Fuego que soy, comencé a copiar sus movimientos. Si él subía, yo subía, si él bajaba, yo bajaba, si se sacudía de lado a lado, yo me recostaba boja abajo, sobre su lomo, y acompañaba su vaivén. Hasta que el Equino se acostumbró a mi presencia, casi casi nos sentimos uno. ¿Será que se dio cuenta que nunca intenté domarlo?
Y entonces… el Corcel me invitó a viajar… Y por supuesto que lo seguí! Me llevó a cruzar los mares y a conocer tierras para mí lejanas. Me acompañaron mi Madre, Búfalo de Fuego, y mi Esposo, Cabra de Madera. Allí nos esperaba un maravillosa Yegua de Fuego, de bella estampa, llena de bríos. Hoy la recuerdo y todo tiene sentido en mi cabeza y en mi corazón. La recuerdo a la distancia y siento un gran deseo de trenzar sus largas crines rubias, y decorarla con moños de colores, celestes, rosas, blancos…
Hoy el Año de la Cabra me presenta un nuevo desafío, me trae nuevos proyectos. Los espero con los brazos abiertos.

Les deseo un año maravilloso, Miriam

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